Capítulo 419

Temprano en la mañana.

El sol entraba perezosamente.

Adelaide, aún medio dormida, aleteó ligeramente sus pestañas rizadas antes de abrir lentamente los ojos.

Sebastian besó la comisura de su boca, su voz ronca. —¿Qué tal si hoy te saltas la escuela y la empresa? Quédate en el hospital, ¿de acuerd...

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