Capítulo 459

La habitación quedó en silencio.

Sebastian tenía una expresión resentida, alzando una ceja mientras ponía la mano sobre el pecho de Adelaide, frotándolo con firmeza.

Adelaide no pudo evitar soltar un gemido.

—Eres tan molesto.

Sebastian no discutió; el rostro se le llenó de ternura. Levantó el m...

Inicia sesión y continúa leyendo