Capítulo 488

¿Qué problemas podía tener un contrato del tipo que le gustaba en secreto? Ni siquiera necesitaba leerlo con atención: bastaba con firmarlo de inmediato.

Además, estaba esa ganancia enorme.

Golpeteó suavemente con los dedos el escritorio, mirándolos con frialdad.

—¿Qué pasa? ¿Ya no confían en mí?...

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