Capítulo 509

La habitación estaba en un silencio sepulcral, tan absoluto que se habría podido oír caer un alfiler.

Se oía el tecleo de unos dedos sobre el teclado.

Poco después, se envió un correo electrónico.

La mano de Adelaide se fue cerrando lentamente en un puño.

Un segundo, dos segundos, tres segundos....

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