Capítulo 11 ¿Es divertido jugar conmigo?

Los labios de Zachary se apretaron en una línea delgada como una navaja.

Se acercó, y su presencia intimidante pareció robar el aire mismo de la habitación.

La piel expuesta de Sophia se erizó con un escalofrío casi palpable.

—¿Quién te dio permiso para terminar algo?

Las palabras salieron de su...

Inicia sesión y continúa leyendo