Capítulo 42 NO te acerques a ellos.

— ¡Erick, eso duele! — No importaba qué tanto se quejara él no aflojaba el agarre a su antebrazo con el que la estaba halando por un camino que no conocía, dentro de la casa. — ¡Te estoy diciendo que duele! ¡¿Por qué de repente te has enojado?!

Soltó un alarido cuando su espalda golpeó la pared al s...

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