Capítulo 237

Amelia no lo escuchó, pero William sí. Estaba sentado solo en el patio, luchando contra el insomnio, y las voces de los niños eran lo suficientemente fuertes y claras como para captar cada palabra.

William estaba sentado cerca, escuchando el alboroto de al lado.

Los niños volvieron a llamar a Amel...

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