Capítulo 238

La cara de Aaron estaba casi enterrada en la tierra, luchando por respirar y soltando gruñidos ahogados.

Amelia levantó a Aaron del suelo, sus ojos tan fríos e infinitos como una noche de invierno.

—¡Habla! ¿Qué demonios estás haciendo? ¿Escabulléndote aquí en medio de la noche como un ladrón para...

Inicia sesión y continúa leyendo