Capítulo 25

Amelia retiró instintivamente la mano y negó con la cabeza, sintiéndose incómoda.

Todavía no se acostumbraba a ese tipo de contacto.

En los ojos de Ava pasó un destello de decepción, pero se obligó a sonreírle a Amelia.

—Está bien, quizá la próxima vez.

—Mamá, ¿no necesitan agua las flores del j...

Inicia sesión y continúa leyendo