Capítulo 38 38

La camioneta negra de Hafid jamás había sido conducida con tanta rapidez, pero al hombre no le importó, no le importaba morir o matar a alguien en su camino, solo le importaba Leila, y su corazón casi se detuvo al verla, allí, al lado de un arbusto, con su cara al cielo, se veía tranquila, tanto que...

Inicia sesión y continúa leyendo