Capítulo 155 Responder suavemente a la llamada telefónica de su hija

Todos en la sala—todos los altos ejecutivos y socios—se quedaron atónitos. Miraban con los ojos muy abiertos, con el rostro lleno de incredulidad.

¿Este… este es Alex?

El asistente especial se quedó ahí como una estatua, completamente paralizado.

Del teléfono salió una voz suave, infantil:

—¡Tío...

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