Capítulo 236 No te lleves a mi hijo

La foto aleteó hasta caer al suelo. Emily se agachó para recogerla.

Era la imagen de un rubí rojo sangre de paloma en bruto, sin tallar, más o menos del tamaño de un pulgar. Incluso sin pulir, se veía ese rojo profundo, casi negro como tinta, en su interior.

En la parte de atrás, alguien había esc...

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