Capítulo 14 La mujercita y el pacto del chocolate

KIER

¿De qué demonios había estado huyendo?

Me quedé helado en el umbral, con la mirada recorriendo su figura temblorosa. ¿Pies descalzos? ¿Sin pantuflas?

Me acomodé los lentes de armazón grueso que Damon y Leo insistieron en que usara para ocultar mi rostro magullado. Fuera o no “chic de profeso...

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