Capítulo 17

La azotea estaba tibia de luz y de dinero.

Elara fue lo primero que notó.

No el horizonte. No la música. Ni siquiera las torres de vidrio que se alzaban hacia la oscuridad. Era la atmósfera. La tranquila certeza en la manera en que la gente se plantaba. La forma en que reían sin comprobar quién es...

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