Capítulo 21

Elara iba sentada en el asiento trasero del auto y mantenía las manos quietas sobre el regazo.

No porque estuviera nerviosa, ni porque tuviera miedo.

Sino porque la quietud la ayudaba a pensar.

El chofer tomó la ruta conocida hacia la ciudad. Las luces de la calle se desdibujaban al pasar junto...

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