Capítulo 44

El teléfono se sentía como un objeto extraño en su mano.

Elara estaba sentada en el pequeño escritorio de su habitación; la luz de la mañana ya iluminaba por completo el espacio que hacía apenas unas horas se había sentido tan íntimo y que ahora parecía un escenario para su propio interrogatorio. L...

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