Capítulo 33 El reflejo de tus ojos

—¿Quieres que caminemos hacia el embarcadero de piedra? —me propuso Vittorio, apartando con delicadeza un mechón de mi cabello que el viento había soplado sobre mis ojos—. O prefieres que nos quedemos aquí, disfrutando de esta paz tú y yo solos.

—Quiero estar contigo, donde sea, Vitto—respondí sin ...

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