Dos semanas de errores...

Lo empujé de nuevo.

—¿Estás loco? —espeté—. ¿Así que intentas decirme que la razón por la que me vas a despedir es para poder follarme con la conciencia tranquila?

Él inclinó la cabeza a un lado, indiferente.

—Eso es exactamente lo que dije.

—¿Crees que esto es una broma? ¿Crees que estoy obsesi...

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