No confío en ti...

Parpadeé despacio, esperando que diera alguna señal de que era una broma, pero su expresión no cambió; tenía las manos metidas en los bolsillos y la mirada firme, inescrutable.

Me señalé a mí misma y luego miré alrededor de la habitación, como si sus palabras fueran para alguien más.

—¿Tú… quieres...

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