Capítulo 128

Después de decir eso, lo miré directamente a los ojos, sin perderme ni un solo destello de expresión.

Leo sostuvo mi mirada. Una tensión apenas perceptible pasó por sus ojos antes de que la calma volviera a asentarse.

—Así que lo sabes. No es de extrañar que siempre sintiera que me mantenías a dis...

Inicia sesión y continúa leyendo