Capítulo 18

—¡Señor Flores, mi inscripción ha desaparecido! —miré la pantalla, con la voz temblando de pánico.

—¿Cómo es posible? —Samuel tampoco podía creerlo. Tomó la computadora y buscó de nuevo, pero no pudo encontrar nada.

—Lucinda, ¿estás segura de que tu inscripción se completó?

—Soy optimista. Hasta ...

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