Capítulo 194

¡Era Leopold!

Mi respiración se detuvo.

Mi corazón latía con fuerza contra mi caja torácica, como si fuera a salirse por mi garganta en cualquier momento.

Reprimí mi nerviosismo y pregunté con frialdad:

—¿Qué haces aquí?

Los ojos de Leopold estaban helados.

—Quiero saber por qué me mentiste.

Su...

Inicia sesión y continúa leyendo