Capítulo 258

Leopold ladeó la cabeza y me besó suavemente en la frente para tranquilizarme.

—Concéntrate en tu competencia. Yo me encargaré de todo lo demás.

Un calor se extendió por mi pecho y no pude evitar sonreír.

—¿No tienes miedo de que me vaya y nunca vuelva?

Leopold rio por lo bajo.

—Volverás.

S...

Inicia sesión y continúa leyendo