Capítulo 26

Mis emociones, que no había tenido la oportunidad de liberar, fueron forzadas a reprimir.

Le grité a Sophia —¿Qué haces aquí?

Sophia cruzó los brazos, su postura rebosante de arrogancia. —Lucinda, escuché a tus padres. Qué patético que aún no sepan que su hija nunca se casará con Leopold.

Sonrió ...

Inicia sesión y continúa leyendo