Capítulo 295

Una carcajada estalló en el aire.

Me giré de golpe al oírla y vi a Orion —ya despierto— con una mano sobre la boca, tratando de contener las risitas.

Atrapado con las manos en la masa, levantó obediente sus manitas para cubrirse los ojos.

—Estoy durmiendo.

Avergonzada y molesta, aparté a Leopold...

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