Capítulo 296

La sonrisa de David no se desdibujó.

—No es nada, solo un asunto menor. Yo me encargo.

—¿Asunto menor? —los labios de Leopold se curvaron apenas, aunque en sus ojos no había ni rastro de calidez—. Juraría que acabo de oírte pedirle a mi prometida que se disculpe.

Desvió la mirada y la posó sin pr...

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