Capítulo 324

Al ver que se daba cuenta de su error, lo consolé con suavidad.

—Qué bueno que Orion lo entiende. No puedes volver a decir cosas así, o papá y mamá se pondrán tristes.

Orion apretó con fuerza sus labiecitos. Con los ojos enrojecidos, me miró a mí y luego a Leopold, y volvió a disculparse.

—Lo sie...

Inicia sesión y continúa leyendo