Capítulo 335

El olor metálico de la sangre se me metió de golpe por las fosas nasales.

Mi mente se quedó completamente en blanco.

En ese mismo instante, un destello plateado pasó como un rayo.

—¡Cindy, atrás!

Leopold se lanzó hacia adelante, me agarró de la muñeca y me jaló detrás de él.

Me giré por instint...

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