Capítulo 42

Acercándose, Sophia agarró el brazo de Leopold, sollozando incontrolablemente.

—¡Leo, sálvame! ¡Alguien está tratando de matarme!

Su grito desesperado resonó como un trueno en el tranquilo pasillo.

Todas las cabezas se volvieron en nuestra dirección.

Leopold inmediatamente soltó mi mano, se quit...

Inicia sesión y continúa leyendo