Capítulo 43

—¡Maldita sea, devuélveme mi millón ochocientos mil!

—¡Sí! ¿Nos contrataste y luego te quedaste con nuestro dinero? ¡Devuélvelo ahora, o nos hundimos todos juntos! ¡Nadie se va a salir con la suya!

Verlos traicionar públicamente a Sophia me llenó de una satisfacción salvaje.

La avaricia humana er...

Inicia sesión y continúa leyendo