Capítulo 48

Cada músculo en el cuerpo de Leopold se pone rígido, los tendones en su cuello sobresaliendo como cuerdas.

Justo cuando pienso que está a punto de admitirlo, suelta una risa fría y burlona.

—Leo—¿no es ese el chico guapo con el mismo nombre que mi apodo?

—Confundiéndome con él así—¿estás tratando...

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