Capítulo 57

Cuando recobré el conocimiento, sentí como si alguien me hubiera golpeado la cabeza con un martillo—el dolor era insoportable.

Intenté levantar la mano para frotarla, solo para descubrir que tenía las manos atadas a la espalda.

También tenía los pies atados.

Probé las ataduras. Las cuerdas se cla...

Inicia sesión y continúa leyendo