Capítulo 58

Escuché esa voz familiar, y mi mente se quedó completamente en blanco.

Era la voz de Leopold.

¿Cómo podía estar aquí?

¿Cómo era posible que él estuviera aquí?

No fue hasta que el hombre frente a mí salió volando, y la imponente figura de Leopold, como una montaña, apareció ante mis ojos—

Solo e...

Inicia sesión y continúa leyendo