Capítulo 95

Mi respiración se detuvo. Casi me desmayé.

Después de todos esos años juntos, Leopold conocía mis puntos sensibles mejor que nadie. Si quería, podía manipularme sin esfuerzo.

—No hagas esto. Hay gente afuera.

Leopold no se detuvo. Su gran mano se deslizó desde atrás, agarrando mi cintura con fuer...

Inicia sesión y continúa leyendo