Capítulo 86

Mi consciencia se iba aclarando poco a poco. La oscuridad familiar que enmarcaba mi visión también estaba desapareciendo.

—Edna, ¿estás bien? —la voz de Angelo llegó.

No voy a mentir, su voz era algo bienvenido. Su presencia en general era reconfortante.

Era genial saber que no estaba completamen...

Inicia sesión y continúa leyendo