Capítulo 29 Necesito que abra la boca.

Héctor contuvo el aliento.

Se quedó en silencio y ese vago recuerdo de una noche lluviosa con truenos cortando la oscuridad que los rodeaba lo envolvió de nuevo.

Los movimientos de las luces de los carros haciéndolo sentir mareado.

Los gritos de José inundados de terror.

— ¡Ayuda! ¡Héctor! ¡No p...

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