Capítulo 41 Había llegado el momento de confesar la verdad.

Paola contuvo el aliento, cerró los ojos y se concentró en una cosa.

Abajo en la enorme sala todos utilizaban colores discretos y ese vestido verde olivo era perfecto.

Ella apretó la tela.

—Quieren jugar… entonces juguemos. — Susurró con una enorme sonrisa.

Unos minutos más tarde Elías esperaba ...

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