Capítulo 26 Carne Cruda

El amanecer trae consigo una resaca moral que me golpea más fuerte que cualquier alcohol, pero al llegar a la oficina, esa culpa se convierte en otra cosa: en una necesidad física que me hace temblar las manos.

Dastian ya está allí. 

La puerta de su despacho está abierta. Lo veo sentado tras su escr...

Inicia sesión y continúa leyendo