Capítulo 38 Tierra Quemada II

—Ahora, quítate ese vestido. Huele a él, a la hipocresía en la que vivías.

Me levanto con torpeza y él me ayuda a bajar la cremallera.

El vestido cae al suelo en un charco de tela cara que ya no significa nada.

Me quedo en ropa interior.

Dastian va a su vestidor y vuelve con una camiseta suya: negra...

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