Capítulo 35 Un beso de fuego

—¿Por qué siempre bajas la mirada cada vez que me hablas? —la voz de Mateo sonó profunda y gélida.

Bella intentó retirar la mano, pero el agarre de Mateo era como un grillete de hierro que no cedía. —Por favor, suélteme, señor. Solo estoy haciendo mi trabajo.

Mateo se inclinó, acortando la dis...

Inicia sesión y continúa leyendo