Capítulo 38 ¡Casual, mi culo!

Punto de vista de Lola

En cuanto la camioneta de Max entró al estacionamiento del Devil’s Den, yo ya estaba medio levantada de la silla.

—Dios mío.

Agarré a Emilio del brazo y lo arrastré hacia la ventana del motel.

—Apúrate.

Ni siquiera parecía interesado.

—¿Y ahora qué?

—¡Volvieron!

Para c...

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