Capítulo 18 Nunca hubo un paraíso

César estaba seguro de que no se habría detenido si Julia no se hubiera apartado de él. No había planeado llegar tan lejos. Lo único que quería era demostrar que, dijera lo que dijera, él seguía afectándola.

Por su tacto.

Que ella dijera su nombre lo volvió totalmente loco. Los gemidos de ella era...

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