Capítulo 124 El precio de la maldad

Valeria estaba en su departamento a altas horas de la noche. Tenía harina esparcida sobre la encimera, cuencos con mezclas a medio batir y frascos de especias abiertas. 

Llevaba cabello recogido en un moño improvisado, mientras medía la temperatura de una salsa en una cacerola, con la frente perlad...

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