Capítulo 55 Alguien inesperado

Dante arqueó una ceja al notar su rigidez.

—¿Por qué me ves con esa cara? No debes tener miedo si somos cuñados —comentó, con un tono burlón—. No te haré daño.

​—Ah… ¿mi hermana está bien? —preguntó Valeria, soltando su mano con una rapidez que delataba sus nervios.

​—Está excelente. ¿Has venido...

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