Alquimia

Naomi

—Alto —ordena Fraser, entrecerrando los ojos contra la tenue luz ámbar que danza sobre las losas de piedra, ahora salpicadas de vidrio.

—Yo no… lo siento —suelto a toda prisa, ahogada por una oleada de vergüenza y también por el hecho de que prácticamente me tiene inmovilizada contra el suel...

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