Te equivocas

Skye

—Salió bien —digo en un suspiro, avanzando hacia la última fila del observatorio vacío. Es pasada la medianoche, y si hay alguien que vaya a estar despierta a estas horas extrañas de la madrugada, es Posey, cuya risita suave e incrédula resuena en mi oído.

—Suenas como si lo hubieras odiado.

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