No me gusta compartir

Skye

Alex nos aparta del sofá, dando dos pasos hacia un lado y presionándome contra la lisa pared de yeso. Inhalo su aroma, cerrando los ojos ante la sensación de sus manos rodeando mis caderas, su cuerpo pegado al mío. Es como en la biblioteca, pero... mejor. Estamos solos. No hay miradas curiosas...

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