Capítulo 40

Raven

Me giré rápidamente, con la mano aún cerca de mi cuchillo, para ver a Maya y Leo corriendo hacia nosotros entre los árboles. Sus rostros estaban enrojecidos por la emoción, completamente ajenos al asesinato que estuve a punto de cometer.

—¡Lo hiciste!— Leo levantó el puño en el aire. —¡Joder...

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