Capítulo 10 Pagame

Abro los ojos lentamente y ya no siento las cuerdas de antes, no hay cuerdas, no hay metal frío… Estoy en una cama inmensa, rodeada de sábanas de seda negra.

​—Ya está volviendo en sí.

Escucho una voz desconocida.

​—Eso es bueno gracias, Frank.

Responde Franco.

​—De nada muchacho, recuerda que ...

Inicia sesión y continúa leyendo