Capítulo 2 Tarde
— Ups ¿Que hice?
Bajo el volumen de la música y me bajo con algo de torpeza.
Enfoco bien la vista y observo a un hombre salir de su lujoso auto furioso.
—Pero qué demonios… ¿Acaso estás ciega? ¿Sabes cuánto cuesta un coche como este?
Wao, que hermosura de hombre, lo primero que veo es su liso cabello caer por su frente y observo lo alto que es… Muy alto, con un cuerpo de infarto, lo miro bien y sí tiene un porte de que si parece complacer a una mujer.
— ¿Acaso me estás escuchando?
Me habla tan fuerte que siento como mis oídos zumban, pero eso no es importante.
—Am, no... Pero si eres lindo.
—¿Qué? ¿Estás ebria? ¿Cómo permiten que una persona conduzca en este estado?
-—Ja, ja, ja, algo así… Pero solo un poquito.
Hablo sin poder dejar de reír, pero arrugo el ceño al sentir que me estoy orinando
—Oye hombre guapo puedes... ¿Puedes hacerme un favor?
No dejo que responda y lo halo colocándolo a espaldas de mí para que me tape.
Me quito las bragas y se la entrego.
— Sosten eso ahí...
Me quito los tacones que me están matando y me siento a hacer pis.
—Uf, que alivio.
Él se queda mudo sin decir nada... Así que decido hablar.
—Sabes, esta noche pensé que en el club encontraría a alguien que me iba hacer sentir mujer, que me llevaría del infierno hasta el cielo... Pero sabes... No lo encontré allá... Lo encontré aquí... Qué irónico ¿No?
Al levantarme me acerco donde él está y lo giro hacía mí, lo miro a los ojos que se ven negros por la oscuridad, pero tienen un brillo penetrante y exitante... Y lo beso.
Al principio no responde al parecer por la sorpresa, pero en segundos siento como devora mis labios queriendo coger el mando, pero ja, ja, ja yo soy la que mando aquí.
Paso mis manos por su cuello y él me agarra de la cintura atrayéndome más a él.
Ya puedo sentir su dureza y me alzo un poco para poder restregar mi parte con su dureza.
Solo escucho como lanza un gruñido y me pega a mi Jeep besando mi barbilla y cuello...
Pero de repente recuerdo que debo levantarme temprano e ir a trabajar.
Mierda... Tengo que perder un buen polvo.
Pienso mientras suspiro con pesar.
Me separo de él con la respiración agitada.
—Lo siento guapo... Pero debo irme.
—¿ Qué?
Pregunta desconcertado.
—Así es, lo siento mucho... No quería dejarte así pero...
Miro su paquete de abajo... Pero debo levantarme temprano.
Me recuerdo una y otra vez.
Le doy un casto beso para luego irme y subirme a mi auto, lo enciendo y piso el acelerador así dejando mis tangas y mis tacanes…
(...)
Bueno, eso fue lo que pasó el domingo en la noche... O sea ayer… Hace unas horas… Ojalá nunca más en la vida me encuentre con ese tipo.
¡Qué vergüenza!
Me cambio inmediatamente y me pongo un liso vestido de color negro hasta mis rodillas, junto a unos zapatillas planas del mismo color, miro mis pies y hoy no llevaré tacones, ademas dejé perder mis favoritos.
Me hago una coleta alta en mi desastroso cabello y trato de darle forma con un poco de gel… Pero aún así siguen rebeldes… Así que agarro mis llaves, mi bulto que es donde llevo todos mis papeles del trabajo y salgo de mi departamento a toda prisa.
Minutos más tarde estoy frente a la empresa y mi celular suena.
— Dime Tyler.
Respondo apagando el auto para salir del auto.
— Nat ¿Por qué aún has llegado?
Escucho su pregunta detrás de la línea.
—¿ Todavía lo preguntas? Ya estoy aquí, en unos segundos ya estoy allá.
Digo mientras llevo la mano a mi cabeza al sentir fuertes punzadas.
—Está bien, date prisa que son las ocho.
—Si, si, ya voy.
Digo saliendo del auto a toda velocidad.
Entro a la empresa y cuando voy llegando al ascensor siento que voy muy vacía y me hace falta algo.
—Mierda, mi bulto.
Murmuro tomando una profunda respiración y me devuelvo corriendo a toda velocidad... Por suerte hoy vine con zapatos bajos.
Abro la puerta sin mirar al frente y ...
¡¡BUM!!
Choco con alguien derramando su café en la manga de mi vestido.
—Perdón, Perdón.
Le digo sin mirarlo y corro hacia mi destino, mientras trato de limpiarme un poco los restos del café.
Llego a la sala de reunión con calor y agitada por la carrera.
—¿Qué te pasó?
Me pregunta Amelia con cara de espanto.
—Nada importante... No te preocupes.
Digo tomando asiento y respirando un poco más tranquila.
—Adivino, dejaste tu bulto y te devolviste a buscarlo.
—Si, estoy a punto de creer que soy demasiado predecible.
Le digo con algo de fastidio ya que ellos me conocen tan bien
—No es la primera vez que lo haces, ya estamos acostumbrados.
Dice Tyler y los dos comienzan a reír con complicidad.
Mi celular vibra y observo el mensaje que me llega.
"Trabajo hoy a las seis y treinta, estén listos, será un reto difícil... Serán diez mil.
Bueno... tengo que ganar este reto... Pienso en mi mente con una sonrisa de felicidad.
Escucho como nos mandan a hacer silencio a todos y el señor Guillermo Miller comienza a hablar.
— Buenos días, ¿cómo están todos?
—Bien.
Respondemos todos a coro.
— Bueno, como ya saben tendrán un nuevo jefe y ya llegó mi momento de retirarme y presentarles al dueño de todo esto… Pero antes, les quiero agradecer a todos por su ayuda y dedicación a esta empresa, espero que sigan esforzándose como siempre lo han hecho y que hagan crecer más este imperio... Sin más que decir le doy la palabra a nuestro querido Franco de Lucas.
Escucho muchos murmullos y algunas mujeres comienzan a arreglarse y a sacar demás sus atributos… ¡Qué ridículas!
—¿Por qué están tan alborotadas? ¿Tan guapo es?
Le pregunto a Amelia y ella me mira raro.
— ¿De verdad no lo sabes?
— No.
Respondo mirandola fijamente.
